5 de enero de 2010
4 de enero de 2010
epígrafe de mi poema "mudarse":
2 de enero de 2010
31 de diciembre de 2009
la abuela es una ceiba sobre el agua

su corazón firme
como un tronco enraizado a su propio reflejo:
tan seguro de sí mismo
casi vanidoso
como si no fuese madera envejecida
sino finísima
curtida en años sol
sin embargo
se refleja en el espejo cristalino
su latir sensato al cansancio:
un baile inestable
en el lago que sostiene a la abuela
yo como una piedra sumergida
desde el fondo
la veo aprendiendo a bailar
el último vals
sus pies
parecen suspendidos
como si las raíces del árbol
y las del reflejo
empezaran a soltarse
para siempre.
24 de diciembre de 2009
Desgracia:
23 de diciembre de 2009
mudarse

para emiliano.
busco una ofrenda que dejarle a esta casa
intento construir con palabras
una casa que dejarle a la memoria
recuerdo por ejemplo
cuando este patio aún tenía una resbaladilla
o la arrinconada sensación de tener a mi madre al lado de mi padre
ambos dejándome en el kinder:
mi tía era en ese entonces directora del colegio y no tan sólo una neurótica vecina
yo la quería
una nunca sabe cómo pero quiere y a veces deja de querer:
lo aprendí también en esta casa
*
aquí mismo
recuerdo los besos que le di a un niño
que huía de mí
y al que yo siempre supe cómo ingeniármelas para besarlo
recuerdo también que lo mordí
impulsada por un deseo que ni siquiera conocía:
sólo un impulso de aferrar su piel con la boca
y tener entre mis dientes algo suyo
más adelante
tal vez ese mismo día
mi padre gritaría algo a mi madre
y ella respondería con un odio impredecible
porque todo era impredecible en ese entonces
pero nos aferrábamos a que nada cambiara
nos aferrábamos con los dientes
*
entonces un espacio nos remite a otros espacios:
el departamento de zempoala en el año ochenta y cinco
mi risa cruel en el esplendor de su inocencia porque todo se caía de su sitio
mi padre y yo reconstruimos las paredes como hechas por libros
mientras mamá nos hacía jugo de zanahoria
recuerdo el balcón y su pieza elemental:
mi padre
en aquella fotografía tomada ahí
en la que somos tan parecidos que da risa o nostalgia
cómo hay momentos en que la risa
puede confundirse con la nostalgia
*
busco una ofrenda
y tengo tantas cosas que decir
la casa en tlalpan y la otra en coyoacán
mis padres enamorándose de otras personas para así poder dejarse
para siempre:
un día cambiamos el mantel
y ya eran otros tiempos
distintos
vendrían los pleitos por los fines de semana a mi lado
y yo que siempre supe que mis padres peleaban por quedarse
con un pedazo del otro al que dejaban
yo que por un tiempo fui una extensión de uno
estando con el otro
aprendí a serlo
cumplí con mi papel de fotografía humedeciéndose en el éxtasis de la tristeza
después tuve que desaprenderlo
cuando empecé a ser yo misma
*
también tuve que aprender
qué pasaba en la casa sin mi padre
o sin mi madre
sola para distraerme pensaba casi obstinada
qué pasaba en la casa sin mí
sin nadie
qué hacía la casa en su soledad
¿acaso la luz era igual conmigo que sin mí?
*
mi madre enamorada
enloqueciendo
como un ciclón de deseos arrebatados que en cada giro se marea
y confunde el todo con el nada
mi madre gritando su locura
yo asida a su mano casi también con los dientes
para que no volara como decían:
mi madre bruja o puta o loca
y yo decía:
mi madre como un globo de helio
mi madre nube/ mi madre viento
*
una ofrenda
y tantas cosas que decir
y esta casa de nuevo:
a la que llegamos solas
esa obstinación tan mía de mirar el patio
como quien mira las cajas llenas de algo viejo
y busca algo que ya no está porque no cabía
una casa en otra casa
ni tampoco cabia un hombre para mi madre
por eso mucho tiempo
ninguno se quedó
*
todo tan cambiado
mi tía ahora era solo la vecina gritando por los orines del gato
y poco después de mi llegada perderíamos para siempre la resbaladilla
como si algo advirtiera
ya cercana
la muerte de mi infancia
*
tantas ganas de no perder ningún detalle
irme de aquí sin dudar qué es todo lo que se queda:
las plantas invisibles de todo lo que sembramos y ese crecer de un todo incontable
nunca tuve jardín y sin embargo
mi sexo en esta casa aprendería a abrirse como una flor de azahar
y una tarde el patio y la casa se impregnarían con mi pubertad
yo crecí aquí
puse junto con mi madre cada cuadro
y si los libros nunca tuvieron un orden en aquel viejísimo librero
fue porque no quisimos olvidar nuestro orígen nómada:
habíamos llegado aquí en desorden y nunca lo olvidaríamos
nunca olvidaríamos que fuimos nosotras terremotos
*
tantas cosas que se sienten aún vivas
(mi historia no muere si la recuerdo o eso me digo siempre)
*
aquí creí que todo cambiaría en mil novecientos noventa y cuatro
cuando los sin rostro se levantaron en armas
y yo tomé mi pluma porque de algo había que agarrarse:
disparos/ miseria/ sangre
niños asesinados en la calle principal de san cristóbal
mi madre explicando con lágrimas que eso no era una película de terror
mi madre ayudándome a entender que no existía el bien y el mal
y se me rompió un mundo
y mi madre tuvo que ayudarme a nacer de nuevo
*
tantas cosas que respiran y laten
porque tuvimos tanta vida en esta casa
que le salieron venas con el tiempo
grietas por las que puedo ver también mi historia
como si sus venas y mis venas
fueran si no las mismas
similares
o como si la casa fuese sobre todo un espejo nuestro
mi madre y yo reflejadas en la casa
y la casa reaccionando a nosotras con un diálogo transparente:
nosotras terremotos
y entonces la casa llenándose de grietas
*
aquel panal de abejas africanas sobre el boiler
el tubo de agua roto y la casa inundándose con el llanto de mi madre
la abominable secundaria cuando todos conocemos nuestra maldad:
las noches llorando por el apodo que me pusieron un día que patiné en la escuela
luego el himen estallando y la sonrisa puesta como una máscara
entonces yo era más mujer que niña o eso creía
y lo odié tanto cuando fui también bruja
puta y loca
y aunque huí al sur para salvarme
esos adjetivos me encontraron en otras bocas al punto de hacerme regresar
al vientre de mi tierra
para que mi madre me agarrara fuerte la mano
porque ahora yo me iba volando en la locura
*
tantas cosas y la ofrenda más grande que dejar:
el vientre herido o la sangre
porque esa vez algo se rompió y dejó puesta una tristeza impronunciable
aquel nombre que no le puse a lo que no existe
ese dolor que sólo la casa conoció:
estas cuatro paredes -papel, yeso,
alfombra rala y foco amarillento
más tarde alguien vendría a darme tantos versos que usar
como si los cargara dentro:
y enterrar a los muertos y olvidarlos
como la tierra los olvida: en frutos…
y yo entonces al fin gritaría una liberación inmensa
*
yo enloqueciendo
yo enamorada
yo perdiendo amigos:
algunos los recuperé
otros no volvieron
pero esos ya no importan
yo empeñada en creer en algo
yo con mis muertos:
mis fantasmas
yo rabiosa por el tedio y la apatía
yo mítines y plantones
yo desmitificación
yo elektra
yo edipo
yo bisexual
yo buga
yo y siempre como si me acompañara:
la casa
*
aquí te conocí
aquí aprendí a amar de otra forma
aquí rompimos lo necesario para nombrarnos otros
con otras bocas y otra sed también distinta
aquí te escribo este poema penumbra
a ti que eres un disparo de luz
aquí
te lo regalo
*
tantas cosas vivídas
tantas cosas muertas
tantas cosas
y así mismo como de niña
lo último que pienso antes de cerrar la puerta
para irme y no volver :
qué hará ahora la casa sin habitarme.
22 de diciembre de 2009
Linchamiento en la Sogem:
Han sido suspendidos por un año de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) el dramaturgo Alejandro Licona; la cineasta, secretaria general del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica de la República Mexicana (STPC) y presidenta de la Asociación Cultural Matilde Landeta, Marcela Fernández Violante, y el narrador Bernardo Ruiz.
Desde la entrada como presidenta de la Sogem, Lorena Salazar, educadora preescolar, guionista de televisión y autora de libros para niños, realizó un recorte de personal, cerró el comedor, eliminó el Departamento de Registro, la biblioteca y la filmoteca, y no respetó al representante de cine que propuso esta rama (Proceso 1661).
Colocó en peligro a la Escuela de Escritores al intentar cambiar su plan de estudios y despidió “de manera violenta y sin fundamento” a su director Teodoro Villegas Barrera y a la maestra María Elena Aura, quien fungía como secretaría académica, y después rechazó una terna para nuevo director (Proceso 1700).
Además, un grupo de miembros la acusó de poner a la sociedad al servicio de Televisa y de violar las reglamentaciones de la escuela y de la propia institución.
Los agraviados califican la actitud de Salazar como dictatorial.
El abogado en derechos de autor y cineasta Juan Ramón Obón, exdirector jurídico de la sociedad, por no estar de acuerdo con las políticas, renunció. Entonces Fernández Violante interpuso una demanda civil contra Salazar. Ahora, la directora de cine declara que “se instala el terror” en la Sogem “por un rencor espantoso”:
“Salazar tiene, fácil, en la bolsa 40 millones de votos (el voto es económico, es decir, es un voto por cada peso que ingresa de un autor). No van los votantes, pero le llegan poderes y poderes. La sección de Cine, con mucho trabajo, llega a los 180 mil votos; Teatro tiene menos; Literatura y Radio, nada; entonces, por más que hice mi defensa pública con micrófono, de que todo eran mentiras y una serie de calumnias, no logré nada en la asamblea del pasado 1 de diciembre.”
Se queja de que Jesús Calzada, vocal del Comité de Vigilancia de la Sogem, fue su juez, fiscal y acusador:
“Descalificó lo que hice hace tres y 10 años, cuando convencí a la asamblea de que se fuera Luis Reyes de la Maza, por haber secuestrado a gente de los seguros mayores de la Sogem y sacar 50 mil pesos. Al mes cayó en la cárcel. Yo soy una malvada y el pobrecito es Reyes, ¿no? Puro flashback, ¿de qué se trata?...”
Sentencia sin juicio
Licona subraya que es la primera vez que suspenden socios de esta manera, y denuncia que “se da fuera de lo que marcan los reglamentos”:
“Indican que debe efectuarse una asamblea especial para eso y someter el asunto a una entidad llamada Comisión de Honor y Justicia, y no la tuvimos; en cambio, ya tenían nuestra sentencia sin juicio.
“Incluso, el reglamento dice que cuando se trate de sanciones o expulsiones el voto debe ser nominado, o sea alzando la mano, y lo aplicaron por voto económico. Otra falta más a los reglamentos.”
No asistió a la asamblea porque “era darles la satisfacción de humillarme”, y agrega que tampoco estuvo Ruiz, “sólo Marcela porque quiso defenderse”.
Fernandez Violante igual se queja de que no convocaron a la Comisión de Honor y Justicia, y detalla:
“Perdí todos mis derechos, pero eso no me quedó claro. Dijeron: ‘40 millones de votos porque se le cancele a la maestra Marcela Fernández Violante todos sus derechos’. Primero nombraron a Ruiz, luego a Licona y al último a mí. Fue un linchamiento.”
Arremete:
“Se han violado estatutos y la Ley de Derechos de Autor, y el Instituto Nacional de Derecho de Autor está impávido. Eso nos arruinó la demanda. Nos la ganaron con un bufetote de abogados, fue porque la metimos a un juzgado civil del DF y ellos impugnaron que era federal porque es Ley Federal de Derecho de Autor. Obón nos dijo que la hubiéramos metido por los dos lados, bueno, no sé de demandas de derechos de autor, estaba yo debutando, ¡ni modo!”
Licona dice que antes de su suspensión, Salazar lo quitó como profesor de la Escuela de Escritores tras 19 años de laborar, y le eliminó seguros de gastos médicos mayores, por lo que se pregunta: “¿Qué quiere decir que ya no tiene derechos?”. Él mismo responde:
“Ya me los habían quitado con anterioridad. Se me acusó por decir que la Sogem estaba en poder de los televisos, y mi respuesta fue: ‘Pues asómense a la cartelera del teatro Wilberto Cantón, todos son espectáculos de Televisa, si estoy mintiendo, vean la cartelera’.”
Enseguida acusa:
“Fue un linchamiento injusto y denigrante, es para poner en vergüenza a cualquier persona pensante. Se supone que son escritores. No me interesa pertenecer a una sociedad que tiene ese tipo de principios tan poco apegados a la justicia y a la verdad. Como Carlos Salinas, ni los veo ni los oigo, y los quito del camino.”
Ruiz no está acongojado por su suspensión:
“No me voy a poner a llorar, francamente.”
Pero señala que en la Sogem no hay intención de escuchar a la gente y todo lo manejan a su antojo:
“Se veía venir. En septiembre próximo hay elecciones en la sociedad. Está claro el panorama: ¡las televisoras mandan!”
A Salazar se le buscó para entrevistarla, pero su secretaria informó que se encontraba de viaje.
21 de diciembre de 2009
reflexión del fin
si cuando uno no quiere abrir los tímpanos o desnudar los párpados,
puede, gota por gota, morirse el tiempo.
20 de diciembre de 2009
15 de diciembre de 2009
origami

en flor de loto
espero
un circulo se dibuja
como si fuese la sombra
de un sol o una luna
pero algo me dice
que estoy
en el vientre de la tierra
doblo
la tormenta se acerca:
lanzo las monedas al oráculo
las líneas que se trazan con azar en blanco y negro
dicen que un tiempo de plenitud se acerca con mesura
es inútil mirar más lejos
el noble sabe que la vida va despacio si la acechan
doblo
la neblina
es el aliento de esta carretera
como una sábana delgada
que cubre de inocencia o pudor
el reflejo de las cosas
detenida en un lugar
en donde todo lo demás avanza
recuerdo:
debajo de cada montaña
hay un caballo que corre libre y relincha
la quietud
es una espiral de salvaje movimiento:
la mejor manera que encuentro para desplazarme
es quedarme en el silencio
doblo
soy una miope
a quien apenas le nace un paisaje adentro:
la luz es amarilla
tenue
nostálgica
como el atardecer
cierro los ojos
para mirar con claridad
doblo
algo en mí
huele todavía a jazmines
que se abren
por primera vez en la mañana
algo en mí respira y se pronuncia
una simpleza en el aire
es por eso
que veo bailarinas
en los hilos de la lluvia
yo también solía bailar como un vaso de agua
en las manos de una niña
doblo
mientras medito
las bailarinas rinden homenaje
a los mandalas
que sus saltos dibujan en el suelo
doblo
las cigarras cantan:
quiero hacer con ellas
un instrumento
que describa el color que tiene la noche
las cigarras cantan una luz a contratiempo
doblo
el colibrí no se confunde
entre la prisa de sus alas
aunque estar detenido le implica
mayor esfuerzo:
no avanza hasta conocer bien
el rumbo
la palabra pájaro nunca olvida
su origen de pluma
yo no quiero confundir
el vértigo de caer
con el deseo de salir huyendo
arriba la tormenta
abajo el agua
mira como volamos
sin olvidar
nuestro origen nómada de tierra
doblo
desatarse es también
dejar algo de una misma en algún sitio:
ofrendo un pedazo de mí
a quienes no creyeron que las sombras
están hechas de polvo
arriba la tormenta
abajo el espejo
no mirar el monstruo
que se aparece
frente a nosotros
es como mirar la forma del agua
y olvidar la del vaso
desatarse es también
dejar algo de una misma en algún sitio
e irse.
doblo
aquí medito:
¿a dónde voy?
a veces
para elegir algún camino
es necesario perderse
y encontrarse
lejos
a veces
perderse
es elegir algún camino
doblo
estos once dobleces
pretenden ser yo misma
arriba el espejo
abajo el agua
así el origami se contempla
desde todos los lugares.
14 de diciembre de 2009
9 de diciembre de 2009
de mark twain
- Sí, me reía de ti, porque, por miedo a lo que los demás pudieran contar apedreaste a la mujer, siendo así que tu corazón se revolvía contra ese acto; pero me reía también de los demás.
- ¿Por qué?
- Porque su caso era el mismo que el tuyo.
- ¿Cómo es eso?
- Verás: había allí sesenta y ocho personas, y de ellas sesenta y dos tenían tan pocos deseos de tirar una piedra como tú mismo.
- ¡Satanás!
- Es cierto, conozco a tu raza. Está compuesta de borregos. Está gobernada por minorías, y sólo muy rara vez, o quizás nunca, por mayorías. Hace caso omiso de sus propios sentimientos y de sus propias creencias y sigue al puñado de personas que mete más ruido. En ocasiones, ese puñado bullicioso tiene razón, y otras veces no la tiene; no importa, la multitud los sigue. La inmensa mayoría de la raza, lo mismo si es salvaje que si es civilizada, es secretamente de buenos sentimientos, y se resiste a causar dolor, pero no se atreve a manifestarse tal como es si hay delante una minoría agresiva y despiadada.
